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POPOL VUH 386

Por Mario Candia

16/6/26

 

INCONGRUENCIA Hay políticos que militan en un partido y hay políticos que utilizan un partido como plataforma circunstancial. Carlos Arreola Mallol parece empeñado en demostrar que la diferencia entre una cosa y otra puede ser apenas un matiz de conveniencia. Desde las aulas de la Facultad de Derecho, el diputado suele reivindicar los postulados más nobles de la Cuarta Transformación: austeridad republicana, combate frontal a la corrupción, rechazo al nepotismo, cercanía con el pueblo y una nueva ética en el ejercicio del poder. A sus alumnos les habla del deber ser de la política, de la obligación de romper con los excesos del viejo régimen y de la responsabilidad histórica de construir instituciones más justas. El problema comienza cuando se contrasta el discurso académico con la realidad de su actuación legislativa. Porque el Carlos Arreola profesor parece no conocer al Carlos Arreola diputado.

 

COINCIDENCIAS Arreola Mallol ha terminado desempeñando un papel que muchos militantes de su propio movimiento observan con creciente incomodidad: el de operador político de causas que benefician directamente al grupo encabezado por el gobernador y ejecutadas legislativamente por Héctor Serrano. Porque las coincidencias políticas pueden ser accidentales. Lo que resulta difícil de explicar son las coincidencias sistemáticas.

 

INICIATIVAS Ahí estuvo el intento de abrir la puerta a un esquema de financiamiento por más de 13 mil millones de pesos para el estado y los municipios, una propuesta que fue interpretada como un “traje a la medida” para el Ejecutivo estatal y que terminó siendo rechazada por la propia dirigencia de Morena. No fueron los adversarios quienes salieron a desautorizar a Carlos Arreola; fueron sus propios compañeros de partido, obligados a recordar públicamente que la Cuarta Transformación no comulga con el endeudamiento indiscriminado ni con decisiones unilaterales que comprometan el futuro financiero del estado.

 

MILITANTE También apareció en la discusión sobre una reforma electoral que, bajo la bandera legítima de la paridad de género, coincidía con los intereses estratégicos del proyecto político dominante rumbo al 2027. Y otra vez ahí estaba Carlos Arreola: el diputado de Morena defendiendo posiciones que parecían diseñadas para despejar el camino del gallardismo. Llegados a este punto, la pregunta ya no es si Carlos Arreola sigue siendo militante de Morena. Formalmente lo es. La verdadera interrogante es si políticamente continúa representando a Morena o si, en los hechos, se ha convertido en el más disciplinado aliado legislativo del Partido Verde.

 

SIMULACIÓN El propio Arreola ha denunciado ser víctima del “fuego amigo”. Tal vez tenga razón. Pero cuando las críticas más severas provienen de quienes deberían cerrar filas contigo, quizá el problema no sea la existencia de una conspiración interna, sino la incapacidad para reconocer que las señales enviadas hacia el exterior resultan contradictorias. Y es aquí donde aparece inevitablemente el nombre de Aranza Puente. La hoy diputada verde construyó una carrera política dentro del PAN, ganó elecciones y se convirtió en una figura relevante del panismo potosino. A principios de este año tomó una decisión política: abandonar su antiguo partido y militar abiertamente en el Partido Verde. Se puede coincidir o no con ella, pero nadie puede acusarla de simulación. Aranza se quitó la máscara. La pregunta es cuánto tiempo más tardará Carlos Arreola en hacer lo mismo.

 

AGENDA Porque si una y otra vez termina defendiendo iniciativas funcionales al proyecto gallardista; si las principales reprimendas provienen de Morena y no de la oposición; si la agenda que impulsa genera más entusiasmo en las filas verdes que entre sus propios compañeros de partido, entonces quizá ha llegado el momento de sincerar posiciones. En política la congruencia importa. Aranza Puente tuvo la honestidad de asumir públicamente el cambio de camiseta. Carlos Arreola continúa vistiendo de guinda mientras cada vez más morenistas observan con desconcierto cómo actúa bajo una lógica distinta a la del movimiento que lo llevó al Congreso.

 

LEALTADES Al final, el problema no es que el diputado piense como el Verde. El problema es que siga pidiendo ser evaluado como representante de Morena. Porque las coincidencias ocasionales son normales en democracia; las coincidencias sistemáticas terminan revelando dónde se encuentra realmente la lealtad política de cada quien. Y si el “cero votos potosino” está más cómodo impulsando la agenda del Verde que defendiendo la de Morena, quizá lo más honesto sería seguir el ejemplo de Aranza Puente y dejar de fingir que la camiseta que porta es la misma que verdaderamente defiende.

 

Hasta mañana.