POPOL VUH 393

Por Mario Candia

13/6/26

ENTREVISTA Marzo de 2024. Faltaban apenas unas semanas para la elección presidencial. Mientras el país discutía encuestas, debates y campañas, Carmen Aristegui entrevistó al periodista Ramón Alberto Garza, director de Código Magenta. Durante poco más de siete minutos expuso una historia que, para muchos, sonó exagerada, incluso inverosímil. Habló del llamado huachicol fiscal, de una compleja red de importación ilegal de combustibles, de miles de millones de pesos desviados del erario mediante la evasión del IEPS y el IVA, de empresarios, aduanas, operadores políticos, financiamiento de campañas e investigaciones abiertas en los Estados Unidos.

AGENDA La entrevista pasó. Claudia Sheinbaum ganó la Presidencia con una amplia mayoría. Morena consolidó su poder político. Y aquella conversación quedó archivada como tantas otras piezas periodísticas que parecen destinadas a perderse en la velocidad de la agenda pública. Dos años después vale la pena volver a escucharla. No porque todo lo que afirmó Ramón Alberto Garza haya quedado demostrado. Sería intelectualmente deshonesto sostenerlo. No existe una sentencia que confirme cada uno de los nombres, montos o responsabilidades que mencionó aquella tarde. La presunción de inocencia sigue siendo un principio irrenunciable.

REALIDAD Pero tampoco puede ignorarse que buena parte del escenario que describía dejó de pertenecer únicamente al terreno de las hipótesis periodísticas. Hoy el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusa formalmente al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios de ese estado por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. El Departamento del Tesoro ha sancionado empresas y personas relacionadas con esquemas de huachicol fiscal. 

PRUEBAS Tres instituciones financieras mexicanas fueron señaladas por autoridades estadounidenses por presuntas operaciones vinculadas al lavado de dinero asociado con organizaciones criminales. Empresarios estadounidenses enfrentan procesos penales por comercializar petróleo presuntamente robado en México. Gobernadores morenistasaparecen en investigaciones periodísticas internacionales relacionadas con la cancelación de visas o con pesquisas abiertas por autoridades norteamericanas. Nada de eso prueba, por sí mismo, que cada afirmación realizada en aquella entrevista fuera cierta. Pero sí demuestra algo mucho más importante.

HUACHICOL El huachicol fiscal dejó de ser una teoría de periodistas incómodos para convertirse en un asunto de seguridad nacional para los Estados Unidos. Quizá ese sea el cambio más profundo. Durante años, en México se habló del robo de combustible como si el problema fueran únicamente las tomas clandestinas, las pipas aseguradas o los ductos perforados. La investigación estadounidense dibuja un fenómeno mucho más sofisticado:empresas fachada, importaciones fraudulentas, evasión fiscal, redes financieras, lavado de dinero, corrupción aduanera y posibles estructuras de protección política.

OPERADORES Exactamente el tipo de operación que Ramón Alberto Garza describía en marzo de 2024. Mientras tanto, en México seguimos viendo fotografías de decomisos espectaculares. Millones de litros asegurados. Patios intervenidos. Buques incautados. Operadores detenidos. Todo eso es importante y debe reconocerse. Pero sigue faltando responder la pregunta esencial: ¿quién hizo posible que un negocio de semejante dimensión operara durante años sin protección desde las estructuras del poder?

ESCUCHAR Porque un esquema que mueve miles de millones de pesos no puede sostenerse únicamente con choferes de pipas o administradores de bodegas. Requiere permisos, aduanas, facturas, empresas, bancos, complicidades y, sobre todo, silencio institucional. Tal vez por eso la entrevista de marzo de 2024 resulta hoy tan incómoda. No porque haya demostrado todo lo que afirmaba. Sino porque, dos años después, la realidad comenzó a caminar en la misma dirección. Y cuando eso ocurre, la pregunta ya no es si un periodista exageró. La pregunta verdaderamente incómoda es por qué nadie quiso escuchar cuando todavía había tiempo.

Hasta mañana.