Primero la ciudadanía

La verdad y el camino.

Por: Aquiles Galan

En San Luis Potosí ya comenzaron los movimientos rumbo a 2027.

Los reflectores apuntan hacia los partidos políticos, las posibles alianzas, los nombres que buscan posicionarse y las estrategias que empiezan a construirse de cara al próximo proceso electoral. Como ocurre cada tres años, parece que la conversación pública vuelve a girar alrededor de quién ocupará el poder.

Pero quizá estamos mirando hacia el lugar equivocado.

La democracia no comienza cuando inicia una campaña. Comienza mucho antes, cuando los ciudadanos deciden organizarse para participar en la vida pública sin esperar la autorización de un partido político.

Durante décadas nos hicieron creer que hacer política era sinónimo de militar en un partido político. Que la única forma de transformar una comunidad era competir por un cargo público. Esa visión dejó una consecuencia preocupante: millones de ciudadanos terminaron convencidos de que, si no tenían una credencial partidista, su voz valía menos.

Nada más lejano de una democracia sana.

Las sociedades más fuertes no son aquellas donde los partidos concentran toda la representación. Son aquellas donde existe una ciudadanía organizada, capaz de proponer, acompañar, exigir y, cuando es necesario, señalar el rumbo que debe seguir el poder público.

Ahí nacen los verdaderos contrapesos. No en la confrontación permanente, sino en la participación responsable. No desde la descalificación, sino desde la construcción. No para sustituir a las instituciones, sino para recordarles que el poder pertenece a la sociedad y no al revés.

San Luis Potosí necesita precisamente eso. Necesita jóvenes que entiendan que la política no empieza el día de la elección. Necesita profesionistas que aporten su experiencia a las causas públicas. Necesita empresarios comprometidos con el desarrollo de sus comunidades. Necesita universidades que formen ciudadanos, además de profesionistas.

Necesita organizaciones civiles capaces de tender puentes entre quienes gobiernan y quienes viven todos los días las consecuencias de las decisiones públicas.

Por eso resulta relevante que comiencen a surgir nuevos espacios de participación ciudadana. Más allá de su nombre o de quienes los integren, representan una idea que vale la pena fortalecer: una sociedad organizada siempre será un mejor interlocutor para cualquier gobierno que una sociedad indiferente.

La democracia no se fortalece cuando todos pensamos igual.

Se fortalece cuando más personas participan con responsabilidad, cuando existen voces diversas y cuando las decisiones públicas encuentran ciudadanos informados que saben dialogar, proponer y exigir.

Quizá el mayor desafío rumbo a 2027 no sea decidir qué partido ganará la elección.

El verdadero reto es que, cuando llegue ese momento, San Luis Potosí cuente con una ciudadanía más fuerte que la que tuvo en la elección anterior.

Porque los gobiernos son temporales.

Los partidos cambian.

Las mayorías se transforman.

Pero una sociedad civil organizada permanece.

Y cuando la ciudadanía se fortalece, cualquier gobierno (sin importar su origen o su color) encuentra una comunidad más exigente, más participativa y, sobre todo, más difícil de ignorar.

Las elecciones eligen gobiernos. La sociedad organizada construye democracia. Y esa tarea comienza mucho antes de que se instalen las urnas.

Bonito día…